NÚCLEO: HOMBRE COLOMBIANO Y SU ENTORNO


¿Cómo los diálogos de paz inciden o generan aportes para la construcción de la ciudadanía?

Para establecer la incidencia que tienen los diálogos de paz en la construcción de la ciudadanía, es importante aclarar que la ciudadanía, palabra proveniente del latín “civitas”, que significa ciudad, implica el conjunto de derechos y deberes que marcan la relación de las personas con la sociedad en la que viven. Ser ciudadano significa ser miembro de una comunidad debidamente organizada, donde cada uno desempeña un papel fundamental para garantizar el bienestar colectivo. La ciudadanía implica derechos, entre otros, al de participar activamente en la toma de decisiones en asuntos de interés general, participación, que en un Estado como el colombiano, se hace a través del voto y la elección de nuestros representantes ante el gobierno.
El proceso que actualmente se vive en Colombia, con los diálogos de paz, de una u otra manera ha generado expectativa en todos los colombianos y colombianas, a tal punto que nos sentimos parte de lo que allí sucede, beneficiarios de sus logros y victimas de aquello que no se consiga, en otras palabras, nos sentimos ciudadanos, miembros de esta ciudad o sociedad llamada Colombia, que hoy reclama de nuestro ejercicio en la consolidación de la paz, no sólo de aquella que se negocia en las mesas de conversación en la Habana, sino de aquella que se construye en cada calle, en cada barrio, en cada rincón de nuestro país.
La intención de trabajar por la paz, de parte de los grupos guerrilleros y del Estado, y que se hace evidente en unas mesas de conversación que permitan realizar y consolidar aquellos ideales que benefician a la población, son una muestra de ciudadanía que consiste en el cumplimiento de los derechos y deberes que tiene cada ser humano en sociedad.
El ideal es que lleguemos a un momento en la historia en que el cumplimiento de las normas acordadas dentro de nuestra sociedad, no sea por obligación o temor al castigo, sino por la realización de un juicio propio acerca de lo que es bueno y lo que es malo, siguiendo el dictamen de la razón y buscando alcanzar la virtud, convirtiendo sus actos, en actos verdaderamente buenos.
El actuar de una manera correcta, trae un bien común, que a su vez lleva a la felicidad de toda una comunidad. Si nos imagináramos un país donde todos tuviéramos una visión de hacer el bien para no afectar al prójimo, evidenciaríamos la construcción de una paz desde los actos más mínimos en la cotidianidad, por ejemplo, podríamos contribuir a la construcción de paz desde el hogar, la escuela, el barrio, los grupos sociales, etc. La paz no solo se consigue en las mesas de conversación, se logra con el trabajo colectivo desde las pequeñas cosas que van desde una sonrisa, la elección de representantes honestos, sin intereses propios que busquen el beneficio de un todo, la enseñanza e instrucción de qué consiste hacer el bien, hasta estar sentado frente a un grupo con pensamientos distintos a los propios, dando prioridad a una democracia, que permite el diálogo entre todos.
Los diálogos de paz aportan para la construcción de la ciudadanía, cuando se han abierto espacios para la participación de todos los ciudadanos que de una u otra manera han tenido relación con el conflicto, es decir, todos; las víctimas o quienes los representan, han tenido la oportunidad de levantar su voz para reclamar sus derechos, como por ejemplo, los campesinos afectados por el desplazamiento, las familias que perdieron seres queridos en medio de un conflicto absurdo. El reconocimiento de los derechos, nos devuelve la condición de ciudadanos, nos devuelve la fe y la esperanza por un futuro mejor.
Otro de los principales beneficios que traería una finalización al conflicto armado en Colombia, sería la conservación de los ecosistemas, específicamente, la selva colombiana, debido a que la presencia de los grupos guerrilleros en estos espacios provocan un deterioro en la capa vegetal, como por ejemplo, la tala de grandes hectáreas de bosque para destinar los terrenos a cultivos ilícitos, que a su vez traen violencia en las regiones donde se encuentran, tratándose entonces dos problemáticas –en el ejemplo-, la contribución a la conservación ambiental y la reducción de violencia en las poblaciones, causada por el negocio de la droga.

Es importante resaltar que los actuales diálogos han despertado el sentido de la ciudadanía al involucrarse a toda la sociedad en la toma de decisiones. Somos conscientes que nos vemos afectados por las decisiones que se tomen y por esta razón debemos estar al tanto de los avances que se alcancen en las negociaciones y tener disposición para colaborar en lo que nos sea posible y así contribuir a la paz de nuestro país.


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